Hay una delgada linea que separa los actos de buena voluntad, de los actos que se hacen por idiotez.
Hoy me di cuenta, que muchas veces en mi vida, mi prioridad fueron los demás, las cosas que puedo hacer por otros, y hacerle bien a alguien, incluso por encima de mis propias necesidades.
Cada vez que viaje afuera, primero compré las cosas que me pidieron los demás, y con el espacio que me quedaba en la valija, compre las cosas para mi.
Cada vez que se acerca un cumpleaños, soy de los que averigua que anda necesitando, y no tengo limite de presupuesto, me gusta gastar en grande.
Cada vez que un amigo necesita algo, no tengo limites, quiero conseguirlo para el.
Con esto no quiero decir que soy el tipo mas generoso del mundo, lo dudo mucho, pero si, que me encanta ayudar a los demás, aun si eso significa dejar de lado cosas para mi, y la verdad, nunca tuve alguien que haga algo así por mi.
El primer problema que tengo, es que no sé decir que no, entonces, cuando alguien me pide algo, no me sale mentir, no me sale excusarme, no me sale zafarme, aunque no quiera, siempre termino aceptando.
El segundo problema, como comente antes, es que muchas veces dejo relegados mis temas, para hacer piel en problemas ajenos, o dedicarme primero a ayudar a los demás.
El tercer problema, es que muchas veces lo hago para escaparme de mis propios quilombos, y eso no esta bien.
Hoy me di cuenta, cuando leí mi lista de cosas pendientes, que había puesto por encima de la lista, todas cosas ajenas a mi, y que toda la gente involucrada en esos temas, por mas que fueran beneficiarios, simplemente no estaban preocupados por el tema, o tenia que pincharlos para que se muevan. Me frustre, me di cuenta que mis cosas las había dejado involuntariamente al final, y en un ataque de bronca, borre todas las cosas que no tienen que ver conmigo, y que son para beneficiar a alguien solo por compromiso.
Fue en ese momento que me di cuenta, de esa linea separadora.
Las cosas buenas que uno hace por los demás, hay que hacerlas porque uno lo siente, porque uno se regocija sabiendo que puede ayudar a alguien a conseguir algo, porque uno es feliz haciéndolo.
Las cosas que uno se siente obligado a hacer por los demás, de compromiso, están del otro lado de la linea, son esas cosas que no nos hacen sentir bien, esas cosas no suman ni van a sumar nunca, y deberíamos dejarlas de lado.
Ejemplos:
a) Un amigo necesita millas para viajar a ver el amor de su vida, me siento feliz de ayudarlo, le ofrezco mis millas, y una vez que se las paso, me siento feliz conmigo mismo por haberlo hecho. No necesito ni quiero nada a cambio, solo la felicidad de saber que ayudé. Eso esta del lado bueno de la linea.
b) Un amigo necesita un laburo nuevo, me veo comprometido a ayudarlo, porque el me consiguió un laburo hace un par de años, pero lo tengo que correr para que me mande su curriculum, lo tengo que llamar yo para que vaya a las entrevistas, lo tengo que presionar yo para que se ponga las pilas, y el pibe la verdad que no le pone un segundo de ganas, yo ahora debo favores, quede mal con gente, y a este muchacho no se le movió un pelo. Eso esta del otro lado de la linea. Apenas noté que no me acompañaba la voluntad, tendría que haber cortado el tema.
El pensamiento final es que en la vida, no se puede vivir aislado de los demás en el egoísmo, pero tampoco se tiene que prometer, aceptar, y promover cosas que uno no siente, solo por compromiso.