Habiendo tenido este año unos primeros 6 meses terriblemente buenos, el equilibrio universal y la mala suerte dictó que los últimos 6 meses tenían que ser pésimos.
Empece el año con un laburo en un proyecto súper interesante, conociendo a un amor totalmente nuevo, cumpliendo mi sueño de viajar a US por trabajo para una firma muy grosa, viviendo allá, aprendiendo cosas nuevas de tecnología, comprándome todas las huevadas que siempre mire por televisión, y conociendo realmente el primer mundo.
Pero también volví a mi Buenos Aires, viejo y querido, en época de gripe, en época de crisis, en época de frió, y me recibió, con la calidez de la familia y los amigos, pero con la realidad de la calle, de la inseguridad, del stress, de la decepción de la rutina diaria.
Así transcurrí mis últimos seis meses de este año, entre peleándome con mi voluntad, deprimido, disociado, recordando todas las metas sin cumplir, buscando nuevos objetivos, y sorteando malas pasadas que la vida había escrito en mi destino.
Quienes me conocen saben que soy un tipo soberanamente tranquilo y que no suelo correr riesgos inútiles, y tengo reflejos para alejarme de los problemas, quilombos, o situaciones donde poner algo en riesgo es inútil. Pero que te escondas no quiere decir que la vida no te puede encontrar.
Los quilombos a veces vienen con tu nombre, y así no hay forma de esquivarlos.
Que una moto se haya incrustado contra mi auto en la madrugada fría de Buenos Aires, que yo ahora este luchando con la consciencia de las lesiones que tiene el pibe que manejaba la moto (aun cuando se demostró totalmente que fue el quien cruzo el semáforo en rojo), que yo ahora este luchando con la inexperiencia de jamas haber tenido un accidente así, que yo este pagando abogados, visitando tribunales, preocupándome por temas legales... no... ese no era yo... si hace 6 meses alguien me planteaba esa posibilidad, yo no lo hubiera ni imaginado, ni creído.
Los viejos se ponen viejos, y es hora de darles mas contención y comprensión, que rebeldía adolescente. Se enferman, se ponen tristes, y uno con todo lo que trae encima.
Los amigos se casan, empiezan una vida nueva, un nuevo camino, y ya no están los fines de semana para la joda, la picada, el fútbol. Uno mismo se va excusando "no tengo tiempo" y así, no tengo tiempo de ir al gimnasio, no tengo ganas de ir a caminar, no tengo tiempo para las clases de guitarra, no tengo ganas de salir a escaviar... uno se va a auto apagando, excluyéndose usando como excusa el bajón, sintiéndose cansado para todo.
La primera reacción de cualquier persona es preocuparse, ponerle pilas a las cosas para que se resuelvan, seguir remando y remando... el problema es cuando se te acaba el remo, el problema es cuando ya todo lo que te pasa resta, aunque vos quieras sumar.
Los que saben de metafísica dicen que la energía positiva se contagia, es algo que hay que impulsar, uno tiene que tener la mente en positivo para salir adelante... pero también esta la vida, que quiere seguir golpeándote un poquito mas, seguir tirándote para atrás.
Así caí en cuenta que varios objetivos que pensaba cercanos ya no lo están, que la situación en general y los planes a futuro no cierran para nada, y que uno se ilusiono con muchas cosas que no van a suceder, y ademas, que ya la edad avanzó mucho mas rápido de lo que quisiéramos, de pronto un golpe de realidad me dice que a los 28 años no tengo absolutamente nada concreto en mi vida, NADA.
No me termina de gustar mi laburo, no tengo casa ni auto propios, no se que quiero hacer el resto de mi vida, no tengo hobbies, ni ídolos, ni vocaciones alternativas para darle entusiasmo.
Hace poco una amiga me hizo una pregunta que me mató y fue "vos que haces de tu vida?" y su negativa al responderle con lo que hago en mi profesión fue terrible, fue un hachazo de realidad en mi propia cara... si alguien te pregunta "que haces de tu vida" y vos respondes sobre lo que haces laboralmente, quiere decir que el mayor enfoque en tu personalidad es tu trabajo, estas viviendo para trabajar, te equivocaste en todo.
Estos últimos días del año estoy intentando diseñar una estrategia, que no se si va a solucionar todos los problemas que me regaló este cierre de 2009, pero que al menos me ayude a cambiar mi mentalidad, mi forma de encarar el día a día.
Levantarme cada mañana diciendo "es un dia mas, que cagada" es lo mas deprimente que me paso en la vida, no quiero seguir así, frustrado ante todo, tengo que levantarme pensando en todas las cosas buenas que tengo, en todas las posibilidades de mejorar mi vida, y en que el obstaculo mas grande para TODO lo que quiero lograr, es mi propia voluntad.
No quiero ser gerente, quiero ser feliz.
No quiero vivir en la jungla de cemento, quiero vivir en un lugar donde no tenga que preocuparme por todo lo que me rodea.
No quiero vivir estresado, angustiado o ansioso por todo lo que pasará, quiero vivir en paz.
No quiero seguir mintiéndome a mi mismo, quiero tener el derecho a no saberlo todo, el derecho a equivocarme, el derecho a no tener metas económicas o sociales.
Quiero relajarme, quiero ser feliz, quiero dejar de hacerme problema por las cosas que realmente no son importantes, quiero dejar todo este bajón atrás, quiero dejar atrás lo peor de mi.
Dejo toda esta energía negativa atrás, en este 2009, y tengo la esperanza de un 2010 que me encuentre con la fuerza de voluntad de salir adelante, de buscar mis objetivos, mis ideales, mi felicidad, y les deseo a todos ustedes, pacientes lectores, exactamente lo mismo.